ESCÁNDALO PEGASUS: «DE AQUELLOS POLVOS, ESTOS LODOS»

El Parlamento Europeo ha celebrado un debate esta tarde sobre el escándalo del espionaje en varios estados de la Unión con el programa Pegasus. En la lista de casos aparecen países como Hungría y Polonia y, por supuesto el llamado “Catalan Gate”. Como se recordará una investigación independiente realizada en Canadá desveló que cerca de sesenta lideres independentistas catalanes habían sido espiados con este programa. El lunes se sumó a esta denuncia la revelación, por parte del gobierno de España de actividades del mismo tipo contra el Presidente del gobierno y la Ministra de defensa.

 Este escandaloso asunto no pasa por casualidad, no es un descuido ni un imprevisto. Tampoco una machada de alguien que decide andar por su cuenta. Cuando se responde con un “a por ellos” a una reivindicación política y cuando no se atienden las denuncias sobre la degradación del estado de derecho que produce esa actitud pasan cosas como el escándalo suscitado por la utilización del programa Pegasus para espiar indiscriminadamente a adversarios políticos.  Por hoy he reclamado ante el pleno más principios y menos intereses para defender el estado de derecho y he insistido en el valor del diálogo y la búsqueda de acuerdos como mejor antídoto contra esta vergüenza.

 He querido además refrescar la memoria a algunos comisarios, particularmente el anterior responsable de derechos fundamentales Frank Timmermans que simplemente no estuvieron a la altura cuando fueron desfilando ante nosotros la inmundicia, trapacería y desprecio a la ley con que el estado y algunos de sus más conspicuos representantes operaron en su “respuesta” a lo que llamaban “desafío independentista”. Una deriva que ilustra como nada la sentencia del “procés” llena de errores materiales absolutamente claros y demostrados y portadora de una innovadora aplicación del tipo penal de sedición a unos políticos a los que se acusó de utilizar la violencia para poder meterlos en la cárcel. pese a que fueron, como se ve ahora, reiterada y exhaustivamente espiados, los únicos indicios de su conducta violenta son las fabulaciones que, para vergüenza de los firmantes, constan en aquel documento.

Y es que este escándalo está estrechamente vinculado con la baja calidad democrática y política de la respuesta que el Estado Español dio en su momento a la reivindicación de independencia por parte de un sector muy significativo de la sociedad catalana. Las cuestiones políticas, y un conflicto de soberanía lo es, se resuelven con política. Cuando en vez de abrir un debate, reconocer al otro, negociar y buscar acuerdos se opta por el a por ellos” pasan estas cosas”. Los tambores de guerra que sonaban en los cuarteles de los Guardias civiles que fueron a “reconquistar” Cataluña tenían su remedo en los chats de jueces y otros ilustres altos funcionarios del estado cuyas barbaridades denunciamos oportunamente aquí. Las evasivas, la pasividad y la voluntad de no llamar a las cosas por su nombre caracterizaron la reacción comunitaria ante un asunto que de ocurrir en Hungría hubiese hecho correr ríos de tinta. especialmente porque ninguno de estos artistas fue removido de sus cargos. De hecho, algunos ascendieron después.

Durante estos años en los que hemos abogado por el dialogo para resolver el conflicto y traído aquí mensajes en este sentido del propio lehendakari, nos hemos encontrado con un silencio atronador frente a muchos casos que fueron objeto de denuncias en el Parlamento Europeo a través de cartas a comisarios, preguntas parlamentarias y otro tipo de iniciativas. Hicieron, por ejemplo caso omiso, o consideraron un asunto interno la primera denuncia de un caso de  espionaje masivo al independentismo catalán .

 Se rieron a mandíbula batiente con una respuesta que insulta a la inteligencia de cualquier persona normal cuando denunciamos los reiterados intentos de pastelear con la justicia, la sistemática deriva de las sentencias judiciales en este tipo de asuntos, la peculiar personalidad de algún fiscal general del estado y hasta la escandalosa confesión de lo que alegraban a algunos haber logrado el “control de los tribunales por la puerta de atrás”.

 Por supuesto nos ocupamos de la doble vara de medir que aplicaron desde aquí al respeto a la legalidad  que supuestamente legitimaba la actuación estatal y hasta una violencia policial injustificable  frente a las ilegalidades independentistas. También recordamos que, de facto, en España los diputados al menos autonómicos tienen abolida su inviolabilidad gracias a una reforma indecente de la ley del tribunal constitucional que permite a este órgano prohibir debates parlamentarios y excitar acciones penales a diputados por emprenderlos. Difícil considerar esto compatible con la independencia de poderes, pero nuevamente nada que decir.

Por supuesto nos ocupamos y denunciamos del encarcelamiento de las ideas y las personas que las defienden, por la difusión acrítica de fake news por la prensa “seria”  o por la increíble insumisión de la Junta Electoral Central, encima un órgano administrativo, a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la adquisición de la condición de eurodiputado. Y nadie movió un dedo salvo para decir que lo suyo era mirar para otro lado.

Así que no pareció tema de escándalo que se demostrase la existencia de brigadas de policía política cuyo jefe se jactó en el Congreso de los Diputados que entre la ley y la Unidad de España elige España. Cuando a un personaje así le aplaude mucho más que la ultraderecha y no hay fiscal que actúe, pasan estas cosas. Claro que teniendo en cuenta como andaba el ministro del Interior…

En definitiva, hemos denunciado estas cosas aquí muchas veces estos años y no nos han hecho demasiado caso. Hoy rezamos juntos y compungidos la plegaria de Martin Niemöller. Como eran vascos o catalanes no hicimos nada…Ahora que vienen a por nosotros nos damos cuenta de la dimensión del error cometido. De aquellos polvos, estos lodos”.

Por ello he reivindicado el esclarecimiento de estos casos de espionaje. Necesitamos, una investigación con resultados. Reclamamos más principios y menos intereses para defender el estado de derecho. Pero además y en línea con las manifestaciones del portavoz jeltzale Aitor Esteban en el congreso insistimos, seguimos y seguiremos en el diálogo la paz y la palabra. En la democracia. Porque buscar acuerdos, entenderse, es el mejor antídoto contra esta vergüenza.  Incomprensible que con estos antecedentes se hayan cargado del documento de conclusiones de la COFoE la segunda propuesta con más apoyo: el mecanismo para arbitrar conflictos territoriales por procedimientos democráticos.

 

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Comentarios (1)

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  1. Io dice:

    ¡Cuanta hipocresía destila su artículo mi señora eurodiputada! Que alguien como un nacionalista, deseoso de resquebrajar y desmembrar el Estado en España, haga como que se escandalice de que ese Estado utilice sus medios para prevenir y neutralizar las amenazas que le plantean sus enemigos declarados o emboscados, es no sólo pueril, es intelectualmente estupidos. Y usted será muchas cosas pero no es estúpida en absoluto.
    Aguardo con curiosidad los argumentos del TJUE en el asunto del fugado Puigdemont y sus cuates para constatar la solvencia con que las instituciones europeas están dispuestas a enfrentar y neutralizar por derrota los riesgos de fragmentación que promueven en Europa los voceros del secesionismo más rancio y los del menos rancio.
    El primer deber de todo Estado democrático,, señora eurodiputada, es el de asegurar la pervivencia de ese Estado democrático, ¿no lo entiende usted así, aún? Pues bueno será que lo vaya pinteriorizando y abandone esas poses de falsa indignacion democratica.
    El oportunista Presidente de Gobierno que sufrimos puede hacerle carantoñas a Bildu, al «pinxo de barri, Rufián o a los de las CUP, ademas de al PNV, su egolatría nos seguirá causando problemas hasta que lo descabalguemos, democráticamente del poder, pero lo haremos.

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