CUANDO EL RIO SUENA, AGUA LLEVA.

En los dos últimos días he participado en dos iniciativas dedicadas a hacer balance sobre los resultados de la Conferencia sobre el Futuro de Europa, una iniciativa destinada a implicar a la ciudadanía en el proceso de construcción europea, a recoger sus puntos de vista y aportaciones. A incluir al menos una parte de esas aspiraciones en un  documento que debe inspirar una reforma de los tratados constitutivos de la Unión.

La verdad es que casi veinte años después de implicarme de hoz y coz en la construcción de un sistema digital de información y participación en el Parlamento vasco ha sido muy gratificante ver que ideas que nosotros comentábamos entonces y que no llegaron a tener un eco suficiente son ahora tendencia. De hecho están presentes en el intento de poner en marcha un proceso sistemático y continuado como el que abre ahora a nivel europeo la Conferencia sobre el Futuro de Europa.

Si bien las conclusiones han rebajado algo las aportaciones ciudadanas, me parece que el resultado sinal ha sido muy sugerente e interesante. Así lo expusimos en una rueda de prensa que realizamos en Sabin Etxea, Josune Gorospe y yo. Josune ha sido miembro del plenario de la conferencia, el órgano que ha conectad la democracia representativa con la participación directa de la ciudadanía. Ha hecho un trabajo excepcional. Ha sido la expresión visible de un trabajo coral de EAJ-PNV, de sus organizaciones y de sus representantes institucionales, para hacer llegar nuestra voz a esta plataforma de participación.

Ayer en la rueda de prensa resumiendo la comunicación que hizo pública el EBB, aplaudimos la conferencia como el primer ensayo general de implicar directamente a la ciudadanía en el proceso de construcción europea. Se lanzó para aprovechar las lecciones aprendidas en las sucesivas crisis que han sacudido nuestras vidas en estos últimos años, la crisis financiera de 2008 y la pandemia. Así la ciudadanía podía proponer mejoras tras comparar el resultado de la respuesta europea frente a dos crisis globales abordadas desde Bruselas con muy distintas herramientas y recetas para hacerles frente.

La Unión ha puesto en marcha frente a la pandemia un escudo social europeo abanderado por el programa SURE, una política europea sobre vacunas o los fondos Next generation. Una respuesta útil y mejor que la ofrecida en 2008, que ha sido posible gracias a otra respuesta política, pero además gracias a las herramientas que se crearon entonces para mejorar la capacidad y competencias con que contaba la Unión para responder

La ciudadanía que ha participado en la Conferencia a través de paneles ciudadanos, una plataforma digital multilingüe, grupos de trabajo y sus representantes parlamentarios en los plenarios haya participado y promovido iniciativas que demuestra la conexión de las personas con el proyecto europeo. La línea más potente de las aportaciones propone, además convertir la Unión en una verdadera federación, una idea que respaldamos con la legitimidad que nos da haberla impulsado como socios fundadores que somos del proyecto europeo.

Muchas de nuestras propuestas para avanzar en la construcción de una verdadera federación europea hayan sido coincidentes con el sentido de las propuestas ciudadanas que en general desea, más Europa, una Europa más social y próxima y con una democracia de alta calidad.

Más Europa obliga a dotar a las instituciones comunitarias de una estructura más simple que decida con más agilidad y transparencia. Con una defensa y una acción exterior común. Con un parlamento con iniciativa legislativa, en el que se garantice la presencia de toda la diversidad europea y en el que la ciudadanía se sienta participe de la elección de los principales cargos de la Unión.

Una Europa más social, significa ser más resiliente y sostenible. Verde. Con un desarrollo basado en la economía circular, con autonomía estratégica en ámbitos como el energético y el industrial, con una movilidad sostenible, integrada e inteligente y un sistema de producción de alimentos sostenible, eficiente y en el que los productores tengan mejor posición en la cadena de valor.

Una Europa más próxima debe permitir dar todo su sentido al lema “Unidos en la Diversidad”. Una Europa que reconozca la diversidad cultural, institucional y económico productiva de todos los territorios que la forman. Que aproveche las sinergias y el valor que producen, muchas veces ajeno a las antiguas fronteras. Que mantenga consecuentemente una relación directa y próxima con sus ciudades y regiones y que se implique en la protección de los derechos de las minorías y lenguas y culturas minorizadas.

Una Europa de las libertades, con una democracia de alta calidad debe intervenir activamente frente al deterioro del estado de derecho en cualquier estado miembro priorizando los principios y aparcando los intereses. Una Europa solidaria, abierta y que recupere su vocación de tierra de asilo.

Los conceptos y valores que amplían este retrato de la nueva Europa que dibujan las conclusiones de la COFoE las he tratado de explicar en un seminario que hemos celebrado esta mañana en la fundación Sabino Arana. Allí me he dedicado a poner en valor que las aportaciones de la ciudadanía en la COFoE demuestran que las personas tienen muchas menos dificultes que los estados miembros para impulsar una verdadera federación. Además, que tienen una visión más holística y más ajustada a las necesidades de la gestión pública sobre la diversidad y sus derivadas identitarias, culturales y productivas. Ideas que dan un sentido más amplio también a conceptos como la integración o la igualdad. Podéis leer la intervención completa descargándola desde aquí.

En este marco realidades como Euskadi tienen mucho que ganar. Aspiramos a ser un sujeto político activo en Federación Europa que suma toda su diversidad, que reconoce el valor de las instituciones más próximas a la ciudadanía y se relaciona con ellas en coherencia con su papel y capacidades.  Una referencia en la innovación de conceptos como el Estado nación que necesitan una profunda revisión.

Lamentamos finalmente que el miedo a la diversidad y las presiones de algunos estados hayan propiciado que en las conclusiones de la conferencia no aparezca una propuesta largamente reivindicada por EAJ-PNV: la directiva de claridad. ha sido la segunda propuesta más apoyada por la ciudadanía. Negociar, dialogar y acordar utilizando para ello valores europeos es mejor que ignorar los problemas de soberanía que surgen en la Unión y tratar de resolverlos por la vía de la imposición. Seguiremos apostado por esta propuesta que es una puesta en práctica de las conclusiones que extrajo el parlamento de su análisis de la crisis catalana tras los sucesos del uno de octubre de 2017.

Finalmente esperamos que este proceso de participación tenga continuidad, profundice, se haga cotidiano y alcance todos los niveles de gobernanza. Apoyamos que la conferencia dé paso a una tercera convención para modificar los tratados e impulsar los cambios necesarios para impulsar esta nueva federación.

 

 

Tags: , , , , , , , , , , , , , ,

Category: Blog

Deja un comentario