CONTUNDENCIA FRENTE AL DUMPING CHINO EN EL SECTOR DE LAS TORRES EOLICAS

Esta mañana hemos tenido reunión de la comisión de Industria, Investigación y Energía en la que he intervenido en dos temas. El más general ha sido la presentación de la nueva estrategia industrial de la Unión Europea cuyas líneas maestras se presentaron precisamente en la víspera de que la OMS declarase la COVID como pandemia mundial. Las enseñanzas que ha dejado la pandemia a todos los niveles han animado a efectuar algunas correcciones en aquel documento. Debatir sobre el impacto de las mismas era el objetivo de la sesión de trabajo.

Yo he mostrado mi total acuerdo con las orientaciones de este plan, pero también he querido tratar de poner los bueyes antes del carro, como se dice vulgarmente, porque hay algunas cuestiones previas que hay que resolver definitivamente. Por eso he reclamado esta mañana celeridad a Bruselas para resolver la investigación abierta por la Comisión Europea en torno a la competencia desleal que diversos productores chinos practican en Europa frente al sector de fabricación de torres eólicas de acero. En este momento hay producciones procedentes del gigante asiático que se están vendiendo en el mercado europeo entre un 40 y un 60% por debajo de su coste de fabricación, lo que ha afectado ya a varias plantas europeas que producen estos equipos.

La nueva política industria va a verse reforzada por los objetivos de los fondos  “next generation” justo en la línea que necesita, su modernización, digitalización y descarbonización. Por eso habla desde crear ecosistemas en los que se integre conocimiento, formación, innovación, diseño, fabricación, partenariados de cooperación y redes de especialización inteligente hasta recuperar producciones cuya externalización nos ha hecho tan dependientes durante la pandemia. Me alegro de que no haya ya que reivindicar el papel de las regiones en este empeño, porque la realidad las ha consolidado como promotoras eficientes de la economía productiva.

Pero del mismo modo que he aplaudido este plan industrial he animado a que se refuercen los mecanismos de protección de las industrias europeas frente a las que no producen con los mismos estándares ambientales y sociales y he puesto el ejemplo de la situación que vive el sector europeo de fabricación de torres eólicas. China las está vendiendo en nuestro mercado entre un 43 y un 62% por debajo del coste de producción lo que amenaza un sector perfectamente alineado con los objetivos de nuestro pacto verde y las líneas maestras de la transición energética y tecnológicamente puntero. El estado español representa el 50% de la producción total europea de torres eólicas de acero. La mencionada competencia desleal china impacta directamente en la productividad y operaciones de plantas ubicadas en Galicia, Andalucía, Castilla y León, País Vasco, Asturias y Castilla-La Mancha. Una planta ya ha sido cerrada en Navarra.

Es imprescindible agilizar los mecanismos antidumping para proteger la industria europea de situaciones como esta que ya hemos vivido con el sector del acero en su conjunto.

Ciberseguridad.

En la misma sesión de trabajo La Comisión de Industria, Investigación y Energía del Parlamento Europeo ha analizado la propuesta lanzada la pasada semana por la Comisión Europea de crear una unidad conjunta destinada a desarrollar respuestas coordinadas a escala europea frente a ciberataques masivos.

 Es otra buena idea pero  debe combinarse con políticas de desarrollo de la industria de la ciberseguridad europea, fundamentales para superar el gap tecnológico y de inversión que necesita la Unión para superar su dependencia tecnológica en esta área. Este progreso es clave para que mejoren las capacidades de la unidad conjunta que va a crear la UE para articular respuestas conjuntas frente a ciberataques masivos.

He tenido la oportunidad, siguiendo este razonamiento de celebrar que las autoridades comunitarias hayan elegido el Centro Vasco de Ciberseguridad para realizar el estudio preliminar que servirá para diseñar el fondo de inversión publico privado que va a crearse para fomentar el emprendimiento en el sector.

La cooperación, la suma de todo el conocimiento disponible en la Unión de manera coordinada, rápida y eficiente es la mejor manera de enfrentar la amenaza de la ciberdelincuencia. El desarrollo de la economía digital ha multiplicado las infraestructuras críticas, virtuales y físicas. Todas ellas son objetivo potencial de ataques tanto con objetivos económicos como de desestabilización política y social.

Pero para incrementar las capacidades de este centro será necesario superar el gap tecnológico y de inversión en materia de ciberseguridad que registra Europa frente a otras zonas del mundo. El camino más directo es  potenciando el sector europeo de la ciberseguridad para reducir su dependencia tecnológica. En esa línea saludamos la iniciativa de crear un fondo de público privado de inversión para fomentar el emprendimiento en el sector, el European Cybersecurity Investment Platform (ECIP).

Ha sido una buena idea elegir el centro vasco de ciberseguridad, para realizar el estudio preliminar para diseñar esta plataforma y referenciar el nivel regional como clave para generar una estructura industrial, tecnológica y de conocimiento. Un ecosistema, que nos permita superar el gap que tenemos hoy respecto a otras zonas del mundo.

 

 

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