RECHAZAMOS EN BRUSELAS LAS “SOLUCIONES” PROVISIONALES PARA LAS ESTACIONES VASCAS DEL TAV

La Comisión de Transportes y Turismo del Parlamento Europeo ha acogido esta tarde un intercambio de opiniones con Josef Doppelbauer, director se la Agencia Europea del Ferrocarril (ERA por sus siglas en ingles). La sesión se centraba en analizar los desafíos y oportunidades para el transporte del ferrocarril en los próximos años en el marco del Plan Europeo de recuperación. Una de las principales misiones de este organismo es ayudar a los estados miembros e instituciones comunitarias a implementar el paquete de reglamento y directivas que integran el cuarto paquete ferroviario. Todas ellas inciden en combatir la fragmentación que paraliza hoy la evolución del mercado de transporte de viajeros y mercancías por ferrocarril.

La Comisión se ha propuesto duplicar el número de pasajeros en alta velocidad ferroviaria para 2030 y conseguir el mismo objetivo para las mercancías para 2050. Estos propósitos conectan con los objetivos del pacto verde europeo en materia de reducción de emisiones. El papel del ferrocarril es considerado clave por su eficiencia energética y demostrada capacidad para reducir emisiones.

Para alcanzar este objetivo seguimos teniendo problemas. A mí me ha tocado recordar la última manifestación de uno de los más graves, la resistencia de los estados a cumplir sus compromisos de inversión y coordinar los trabajos de construcción de infraestructuras en las zonas en que deben conectar redes ferroviarias de distintos estados.  Las soluciones provisionales que se están patrocinando desde el Ministerio de Fomento para las estaciones vascas del TAV , son un ejemplo de estas resistencias. Encarecerán la obra a medio y largo plazo y van a perjudicar la capacidad de la alta velocidad para combinarse eficientemente con otros medios de transporte. Cumplir los planes de inversión para desarrollar el transporte ferroviario es cada vez más urgente por su capacidad para acelerar en la descarbonización de la movilidad.

Espero que la celebración en 2021 del año europeo del ferrocarril conciencie a la ciudadanía de las oportunidades que perdemos para acelerar en la des carbonización de la movilidad. La aportación del tren a este objetivo sigue lastrada hoy por la fragmentación del mercado y una política errática en la inversión en infraestructuras. Los estados simplemente incumplen los compromisos de inversión que pactan en los planes europeos.

Las normas comunitarias que regulan la construcción y desarrollo de las redes trans europeas de transporte incorporan una serie de compromisos de inversión y procesos de coordinación de trayectos transfronterizos que no se están cumpliendo. Esos retrasos, además de encarecer el coste de infraestructuras críticas para superar cuellos de botella entre estados miembros, retrasan el ritmo de retorno de las inversiones ya realizadas. En esos términos se expresó el pasado verano el Tribunal de Cuentas Europeo. Y estos problemas de retorno de las inversiones son los que utilizan los “ecologistas” de baratillo para criticar este tipo de infraestructuras, aunque, como le ocurrió recientemente  Bildu, se lleven el chasco de comprobar que la izquierda europea más progresista está plenamente de acuerdo con la apuesta comunitaria por la Alta Velocidad ferroviaria.

Como ejemplo de esta actitud es un arquetipo lo que viene ocurriendo con la Y vasca y el tramo que debe construir las autoridades francesas para conectar en Irún las redes ferroviarias de la Península Ibérica y el centro y norte de Europa. Los retrasos e incumplimientos han sido la norma, que no la excepción, pese a la apuesta firma de la Unión por esta infraestructura.  Pero los problemas continúan. Soluciones provisionales planteadas supuestamente para “ahorrar”, como postergar las estaciones de alta velocidad en algunos tramos, encarecen la obra en el medio y largo plazo y perjudica una inter modalidad más eficiente.

LOs obstáculos son físicos, como la carencia de algunas infraestructuras y políticos, como las medidas proteccionistas con que algunos estados protegen sus monopolios. Los conozco bien porque fui  ponente del informe de interoperabilidad ferroviaria. Así que hoy he insistido en prestar todo mi apoyo a la Agencia Europea del ferrocarril en su papel para acabar con la fragmentación del mercado aplicando el cuarto paquete ferroviario. Igualmente he solicitado una evaluación de su grado de implementación y cumplimiento y me he interesado por el impulso que los fondos Next Generation pueden dar al ferrocarril habida cuenta de que su desarrollo conecta con los objetivos y condiciones del plan europeo de recuperación y resiliencia.

 

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