POR UN SELLO TURISTICO EUROPEO QUE DISTINGA LOS DESTINOS SANITARIAMENTE MAS SEGUROS

El Parlamento Europeo debatió ayer una resolución para orientar las medidas que deben adoptarse para reabrir de manera progresiva y segura los servicios turísticos. La liquidez que necesitarán los negocios del sector para mantener la actividad y la protección de los trabajadores que no han podido incorporarse a sus puestos a consecuencia de la pandemia son las dos claves fundamentales de las medidas a corto plazo. Además, se apuesta por coordinar mejor la apertura de las fronteras. El documento, que se ha aprobado esta tarde, incluye también un apartado dedicado a señalar las líneas maestras de lo que debe de ser la transformación y modernización de este sector en los próximos años. La conclusión de infraestructuras de transporte críticas para mejorar el transporte en el seno de la Unión, la digitalización y la sostenibilidad son, junto a la puesta en valor del patrimonio cultural europeo como elemento tractor, algunas de las notas por las que apuesta la resolución.

Yo, además de manifestar mi acuerdo con estas orientaciones, he apostado por que las instituciones comunitarias promuevan un sello de garantía sanitaria que permita a los viajeros valorar este parámetro a la hora de elegir destino. La capacidad de rastreo de contagios, la infraestructura sanitaria y la oferta de aplicaciones y dispositivos que permitan planificar la asistencia a determinados lugares en función del nivel de ocupación son algunos de los indicadores que podrían dar cuerpo a esta propuesta.

La resolución va en una línea muy necesaria porque apuesta por distinguir y señalar la calidad de los destinos turísticos europeos y ha considerado una oportunidad para atraer viajeros de paises terceros poner en valor algunas cuestiones que pueden añadir seguridad sanitaria a los viajeros durante sus vacaciones. Necesitamos homogeneizar los parámetros epidemiológicos para ofrecer información homogénea, transparente y actualizada sobre la situación sanitaria en cada momento. Además, creo que la existencia de servicios que aprovechen las nuevas tecnologías para permitir a los usuarios planificar su asistencia a determinados lugares en función de la afluencia de público prevista añade comodidad y garantías. Finalmente deberían construirse indicadores también homogéneos para evaluar la capacidad de los sistemas sanitarios para detectar nuevos casos y rastrearlos. Cumplir un nivel mínimo en estos aspectos debería de dar acceso a ese sello de destino sanitario seguro.

Es muy importante seguir avanzando en la construcción de una marca europea de turismo basada en la calidad y la diversidad. Más de la mitad de los turistas que se mueven por Europa valoran el patrimonio cultural como uno de los factores de más peso a la hora de elegir destino. Por eso promover un turismo basado en la posibilidad de vivir experiencias distintas, con personalidad y en un entorno de no masificación, crecerá en los próximos años y se adapta muy bien a las capacidades y posibilidades turísticas de Euskadi.

Finalmenteen mi condición de vocal de la Comisión de Transporte y Turismo, que se analizan allí no por casualidad quiero recordar la conexión que existe entre el turismo y el sector del transporte. Para mejorar este servicio necesitamos también innovación y tecnología y unas infraestructuras que llevan años planificadas y aprobadas por todos los estados miembros pero que no acaban de construirse. El Tribunal de Cuentas Europeo ponía esta semana el dedo en la llaga sobre lo importante que es acabar rápidamente estas infraestructuras. Son imprescindibles para aprovechar las posibilidades de la digitalización, mejorar la competitividad en su conjunto de la economía europea y fundamentales para contribuir a una descarbonización progresiva y racional del sector.

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