VALORES MÁS QUE INTERESES PARA LA HOJA DE RUTA DE UNA COMISION EUROPEA QUE GESTIONARÁ EN FEMENINO

| 27 noviembre 2019 | Responder

Esta mañana he anunciado favorable del PNV a la nueva Comisión Europea durante el debate celebrado en Estrasburgo con la nueva presidenta del ejecutivo comunitario. El mensaje fundamental ha sido el de la confianza. Confiamos que esta comisión sea capaz de operar más impulsada por los valores que por los intereses. Queremos otra forma de hacer, gestión en femenino, humanidad. Al final la nueva comisión ha obtenido un respaldo muy importante. 461 de los 707 diputados presentes han apoyado la nueva comisión.

Hablando de humanidad, he querido utilizar además esta intervención en el pleno para rendir un homenaje a Francesc Gambús, ex miembro de Unión Democrática de Catalunya y nuestro colega en la Coalición por Europa con la que concurrimos a las elecciones la pasada legislatura. Un hombre bueno, que creía en el diálogo, practicaba la empatía y muñía acuerdos. Así era Paco Gambús. Este fin de semana fallecía repentinamente en su domicilio de Bruselas a los 45 años. Goian Bego. Descanse en paz.

 

Francesc Gambús y Millet. Una gran persona.

Me ha parecido imprescindible rendir este homenaje porque lo merecía, pero además porque son esos detalles que nos conectan con la humanidad los que propician que la política sea diferente, que apueste por la inteligencia emocional en vez de nadar en testosterona y producir reproches, monólogos en los que importa más la dimensión del titular y los decibelios a que se reproduzca que las posibilidades que se pueden destruir gracias a esa forma de hacer.

Ese es el primer cometido de esta nueva Comisión: apostar en un tono diferente por prioridades que compartimos. Afortunadamente la política europea es mucho menos estridente que la doméstica. Hay que acordar, hay que resolver. Y hay que hacerlo en un plazo determinado. Y en un entorno en el que la diversidad política y cultural es la norma. A ver si en vez de considerar eso una dificultad, también en el ámbito doméstico se comienza a considerar una fortaleza, una riqueza, una oportunidad.

La sucesora de Jean Claude Juncker ha presentado hoy bajo esas claves, su equipo de comisarios que surge tras un tormentoso proceso parlamentario. Tres de los candidatos presentados, los propuestos por los gobiernos de Francia, Hungría y Rumanía no aprobaron en primera instancia y tuvieron que ser sustituidos por otros. Dada la situación en que se encuentra en Reino Unido su gobierno no ha propuesto comisario, otra anomalía que no ha conseguido paralizar las votaciones de hoy.

La propia Von der Leyen obtuvo la confianza de la cámara en una ajustada votación en la que los apoyos a la candidata superaron por solo siete votos a los “noes”. Yo le apoyé desde el principio y me llegó a emocionar ese nuevo tono que percibí en ella. El euro cámara mostraba de ese modo su rechazo a que la nueva cabeza visible de la Comisión europea no hubiese salido, como sí ocurrió la pasada legislatura, de entre los candidatos elegidos por la ciudadanía europea. El proceso que se consuma esta mañana permitirá a la nueva comisión comenzar sus trabajos el próximo uno de diciembre con un retraso de un mes respecto al calendario inicialmente previsto.

Ante un equipo de gobierno que es paritario y que preside por primera vez una mujer yo espero que gestione en femenino (ejemplos de éxito siguiendo este guión hemos tenido en la legislatura pasada) y demuestre que puede desarrollar su acción de gobierno priorizando los valores en vez de los intereses. Tras una serie de audiencias en las que los grupos hemos coincidido en la necesidad de convertir la lucha contra el cambio climático en una prioridad subrayado mi exigencia de que se desarrolle la agenda social. Finalmente he pedido más más y mejor democracia frente a los ultras que quieren volver al pasado.

El colegio de comisarios que dirigirá Úrsula Von der Leyen es, además del primero que encabeza una mujer, el más paritario de la historia. Por eso espero que gestione en femenino. Su objetivo debe de ser demostrar a la ciudadanía que nuestra Unión se basa en valores, no en los intereses.

Todas y todos tenemos que celebrar que la prioridad de esta comisión sea abordar la emergencia climática para lo que he apostado porque se pongan en marcha dos líneas fundamentales de trabajo. La primera, una política industrial fuerte que integre los sectores productivos en la transición hacia la economía circular. El segundo un sistema de movilidad integrada, inteligente y sostenible. Estas son cuestiones que llevamos igualmente en el frontispicio de nuestro programa. Igualmente hemos reclamado que los presupuestos de todas las instituciones europeas incorporen un “eje climático” que reúna y de visibilidad y coherencia a todas las acciones que se centren en este objetivo.

 

Pero cuando hablamos de sostenibilidad, además de impulsarla transformando nuestro modelo de desarrollo tenemos que eliminar de raíz uno de los males de nuestro tiempo: la especulación. No puede ser que la economía financiera acogote la productiva. No puede ser que tenga más rendimiento especular con bienes de primera necesidad que producirlos. Esta es otra de nuestras constantes desde hace años. De hecho fue el leit motiv de nuestra campaña en 2014. Ratificamos este compromiso cada vez que tenemos ocasión. Aquí un ejemplo con nuestra posición sobre la llamada Tasa Tobin.

La desigualdad, la pobreza, la marginación tampoco son sostenibles. Por eso he subrayado también la necesidad de impulsar la agenda social, por lograr unos estándares de protección social para toda la Unión basados en el principio de vida digna. Hablamos de dignidad, de una renta de Garantía de Ingresos y de igualdad de oportunidades.

En un continente envejecido y con una enorme crisis demográfica es hora ya de humanizar la política de inmigración, de ponerla en contacto con esa realidad. De diseñarla contando con ciudades y regiones. Esos son los niveles administrativos que integran y acogen. En los que se desarrolla la convivencia o se sufre la desintegración.

Finalmente he querido recalcar otra imperiosa necesidad que tiene la Unión. Hay que impulsar el instrumento que está diseñando la Comisión para controlar y contribuir a mejorar la calidad del estado de derecho en la Unión. Tenemos ya un potentísimo dispositivo para estabilizar los presupuestos públicos de todos los estados, para evitar déficits excesivos y prevenir riesgos sistémicos en nuestro sistema financiero.

Hay que poner en marcha un instrumento con las mismas capacidades y atribuciones para garantizar que todos los estados cumplen la Carta Europea de Derechos Fundamentales. Si la Comisión realiza un trabajo intenso y ecuánime en esta materia estará confirmando que opera apostando por los valores en vez de por los intereses. Hoy desgraciadamente prima más entre los estados miembros el “hoy por ti, mañana por mi” que el respeto escrupuloso a principios básicos de la democracia como la división de poderes o la independencia del poder judicial. Este es el mejor remedio contra las amenazas ultras que quieren devolvernos al terrible pasado que dejo tantas muertes y destrucción en Europa en el siglo pasado.

 

 

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