PROPUESTAS PARA QUE LAS NACIONALIDADES HISTÓRICAS SIGAN EN EL PARLAMENTO EUROPEO

Esta semana entre otros muchos temas hemos vivido otra de esas operaciones que alejan Europa de la ciudadanía. Con la excusa de impedir el acceso a la euro cámara de pequeños partidos euroescépticos los estados miembros se han afanado en echar una peculiar red de arrastre en la sociología electoral europea. Se han puesto de acuerdo para impedir que aquellos partidos que tengan menos de entre un 2 y un 5% de votos en circunscripciones únicas, como la española o desde las que se adjudiquen más de 35 escaños tengan representación en el Parlamento Europeo.  Lo han hecho aprobando esta mañana una reforma electoral inaceptable. Me recuerda a esas artes de pesca no selectivas que arramplan con todo lo que pillan. No aseguran que se pesque lo que se pretende extraer del mar, pero en general perjudican el ecosistema, acaban con muchas especies que pasaban por allí y además de contribuir a su extinción alteran el equilibrio de todo el sistema. Así ésta reforma, que se pretende aplicar a partir de 2024, podría dejar fuera de no organizar variopintas coaliciones electorales, a fuerzas políticas como el PNV y tantas otras que están desde el principio en la construcción del modelo europeo. El lunes pasado ya tuve ocasión de denunciar en voz alta en el pleno de la Cámara este atropello como podéis ver en el vídeo que acompaña esta crónica.

Por eso según ha concluido el pleno los eurodiputados de Esquerra Republicana, Partit Demòcrata de Catalunya (PDECAT), Partido Nacionalista Vasco (PNV), Bildu, Compromís y Bloque Nacionalista Galego (BNG) hemos mostrado nuestro rechazo a la reforma de la Ley Electoral Europea, que prevé la instauración de un porcentaje mínimo de votos para poder tener representación en el Parlamento Europeo (PE). Según la reforma, que ha salido adelante en la votación de este mediodía con 397 votos favorables, 207 en contra y 62 abstenciones, los Estados que tengan más de 35 escaños en una circunscripción electoral podrán imponer un porcentaje de entre el 2% y el 5%. En la práctica, los dos únicos Estados donde este apartado de la reforma tendrá efectos prácticos son Alemania y España.

La rueda de prensa en la que hemos explicado nuestra oposición a esta reforma. Los días de pleno en Estrasburgo exigen estar en dos sitios a la vez, pero eso es imposible. Por eso no he podido participar en la rueda de prensa en la que han representado mi posición, Ramón Tremosa, Josep maria Terricabras y Jordi Solé

Hemos criticado la imposición de este porcentaje mínimo por entender que es un retroceso democrático y que atenta contra la pluralidad democrática en el PE. Creemos que esta reforma es contraria a los valores europeos y que empobrece la democracia. Constituirá un obstáculo para la profundización de nuestras democracias. Como he dicho cuando se aplique esta medida podrían quedar fuera del PE partidos políticos de gran tradición europeísta y quedarían sin representación millones de ciudadanos, lo que profundizaría aún más en la distancia entre las instituciones europeas y la ciudadanía. La cada vez mayor falta de pluralidad política en la Eurocámara no es lo que esperan los ciudadanos para sentirse involucrados en un proyecto europeo que sientan que les representa.

Estos mismos argumentos utilicé en el pleno recordé que nuestra unión está formada por una amalgama de identidades nacionales y de lenguas que retratan nuestra riqueza cultural y sociopolítica. Desde esa realidad construir una identidad, una ciudadanía europea solo es posible reconociendo al otro, asumiendo que no es desigual. Solo es diferente. Que tiene los mismos derechos. Por eso nuestra diversidad es un valor. Y por eso imponer un tope para poder participar en el reparto de escaños que resulten de las elecciones europeas quiebra estos principios.

El PNV opera y sus representantes son elegidos en territorios que incorporan a minorías nacionales europeas con reconocimiento cultural, político, legal e institucional. El PNV gobierna en territorios bien significativos de la Unión pero no alcanzan ese porcentaje de voto a nivel estatal. En esas regiones hay mapas políticos completamente distintos a los de los estados miembros que las contienen. Son en consecuencia expresiones de una diversidad que existe, que los tratados protegen y que no puede quedar fuera del Parlamento Europeo si creemos en el lema “unidos en la diversidad”. Intentar excluir estas realidades institucionales y políticas niega la diversidad. Debilita la democracia. Aleja Europa de la gente. Y no ayudará a solucionar problemas territoriales que son un asunto europeo como lo es Cataluña. Porque los estados incapaces de integrar su propia diversidad descosen el proyecto europeo. La reforma electoral que pretende imponer esta exclusión desune y niega la diversidad.

Pero además de protestar estamos actuando. Por eso cuando este asunto se confirmó que llegaría al parlamento antes de verano y aprovechando la tramitación de un informe sobre derechos de las minorías en Europa propusimos a varios diputados presentar dos enmiendas muy concretas para que figuren en este texto. Han sido suscritas por Ana Miranda, que como titular de la Comisión de Libertades del parlamento estaba habilitada para presentarlas, por Ramón Tremosa, José María Terricabras, Jordi Solé y yo misma. Este es el tipo de colaboración y trabajo constructivo que somos capaces de desarrollar en el Parlamento Europeo.

Por detallar en qué consisten estas dos propuestas, la primera defiende medidas para siempre haya un reflejo de la existencia de las minorías nacionales en la composición del Parlamento Europeo. Para ello hemos propuesto que la legislación electoral de los estados miembros debe garantizar que las minorías nacionales estén representadas en el parlamento europeo. Para ello resulta imprescindible que los estados con minorías de este tipo en su territorio establezcan circunscripciones electorales que se adapten a los territorios en los que haya una evidencia institucional y legal de su existencia. Igualmente, y desde esa perspectiva es completamente rechazable la propuesta de modificar los límites a partir de los cuales comienzan a adjudicarse escaños en las elecciones europeas. Como recordareis, esta no es una ocurrencia. Una enmienda similar ya fue presentada por el presidente de nuestro grupo cuando se debatió la cuestión del spitzenkandidate. Los mismos europeístas que se quieren cargar a los pequeños no atreviéndose a poner en marcha listas transnacionales.  Aquí podéis leer la crónica sobre aquel asunto.

 Por otra parte, incluimos otra aportación relacionada con la directiva de claridad a la que suele referirse el lehendakari y que venimos defendiendo desde que, a finales de la pasada legislatura conseguimos introducir esa idea en la llamada “declaración de Estrasburgo”. Nosotros pensamos que si se acepta que el lema de la UE es “Unidos en la diversidad”, hay que reconocerla de verdad, respetar los derechos de las minorías y evitar que su vulneración origine tensiones territoriales que pueden tener funestas consecuencias para la estabilidad de la Unión. Por eso deberían promoverse una serie de orientaciones políticas para propiciar una vía de solución democrática, pactada y legal a conflictos de soberanía, cosoberanía o interdependencia que se puedan dar en el interior de algún Estado miembro. la clave es aplicar principios como los que fundamentaron la ley de claridad de Canadá. Ninguna de las partes puede imponer su punto de vista y ninguna puede impedir debates sobre estas materias. deben fijarse mayorías para poder adoptar decisiones en ese terreno y plazos para evitar que se puedan repetir constantemente consultas sobre este tipo de decisiones.

Asimismo, debería estudiarse, mediante un sistema simplificado, el proceso para facilitar la permanencia en la Unión de un eventual nuevo Estado resultante de un posible proceso de asunción en paz, libertad y democracia de su propio destino en el seno de un Estado miembro, lo que ha dado en llamarse “ampliación interna”. Finalmente hay que subrayar que vamos a explorar todas las alternativas legales y democráticas a nuestro alcance para sortear este ataque sin precedentes a la pluralidad, la democracia y el espíritu que hizo posible el proyecto europeo. El acuerdo entre partidos que representan esta diversidad, el trabajo en el marco de los estados miembros para llevar adelante esta reivindicación y la puesta en marcha de una campaña contra esta medida en organizaciones como el Comité de las Regiones o la CALRE (Conferencia de asambleas legislativas regionales de Europa) son alternativas que ya estamos barajando.

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Category: Blog

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