CATALUÑA. BEETHOVEN Y LA SEDUCCION MASIVA Vs MILLAN ASTRAY Y LA DESTRUCCION RECIPROCA

ESTA MAÑANA DURANTE LA PRESENTACION DE LA PLATAFORMA, EN BARCELONA

Esta mañana he participado en Barcelona en la presentación de una plataforma de eurodiputados que estamos trabajando en favor de una solución dialogada para la crisis de Cataluña. Estamos ante un problema y todos los integrantes de esta plataforma coincidimos que la solución debe de ser política. Ninguna sentencia, ningún juez va a arreglar este asunto. Es evidente que al margen de la ley no se puede resolver, pero solo con la ley tampoco, especialmente si esta se retuerce para llevar al campo del derecho penal un intercambio de puntos de vista. Por eso el camino está claro: reconocerse mutuamente, dialogar y cambiar las palabras de destrucción recíproca por discursos de seducción masiva.

Esta mañana no podía comenzar de otro modo mi intervención. He recordado al president irregularmente destituido Carles Puigdemont, los consellers Toni, Lluis, Meritxell a los que han obligado a abandonar sus hogares. Igualmente he citado  Carme, Dolors, Joaquim, los tres Jordis, Josep, Oriol y Raúl las nueve personas que permanecen injustamente encarceladas por sus ideas políticas. Tras lamentar su sufrimiento he tenido un recuerdo especial para “Oriol (junqueras) y a Raúl (Romeva), compañeros la pasada legislatura en el Parlamento Europeo. Sus currículos profesionales, su compromiso político en favor de la paz y la democracia, su exquisito comportamiento personal y su trayectoria vital acreditan un bagaje democrático que no encuentro en los autos que redacta su carcelero.

He insistido en mi presentación en que somos una herramienta de paz y de concordia. Sería fácil haber convertido esta intervención en una sucesión de adjetivos como los que merecen los autos del Juez LLarena. Pero nuestra plataforma no es un agente de combate sino un instrumento al servicio de la paz, la palabra y el diálogo. Las palabras gruesas insisten en la dinámica del enfrentamiento y aquí necesitamos lo contrario. Es hora de cambiar las palabras de destrucción recíproca por los discursos de seducción masiva.

Tras insistir que en Cataluña hay un problema político he animado a la cúpula del poder judicial de España a asumir que nadie en Europa cree que unos políticos que trabajan con la paz y la palabra, que han animado manifestaciones masivas, lúdicas y festivas son un atajo de rebeldes. Menos cuando quienes construyen semejante relato son miembros de la cúpula judicial de un estado que SUFRIÓ, como diría Llarena, el golpe de estado de Franco, los cuarenta años de dictadura y su millón de muertos y el 23 F. Vimos entonces divisiones acorazadas por las calles y guardias civiles tomando el Congreso por las armas. Aquellas si fueron rebeliones ejecutadas con violencia para derribar el orden constitucional. Por eso equiparar esos golpes de Estado, esa verdadera rebelión, con el procés catalán, lo entiende cualquiera, no tiene contacto alguno ni con la mesura, ni con la realidad.

Frente a esas alucinaciones que solo la obcecación puede justificar he subrayado otra evidencia que está demasiado lejos de las ideas decimonónicas que algunos jueces tienen en la cabeza sobre lo que hoy es un estado y una nación. Hoy el proceso de la construcción europea está revisando los antiguos conceptos de soberanía e identidad nacional. En ese contexto las ideas del XIX no funcionan. Y en esta dinámica quién no sea capaz de reconocer su propia diversidad y abordarla convenciendo, resta.

Esa es la razón por la que el tratamiento que está ofreciendo España al proceso Catalán no se entiende en Europa. Las opiniones públicas de los principales estados miembros claman contra la represión. Y las euro órdenes encallan en los sistemas judiciales de tres estados miembros y en el de Suiza también mientras el genio que las dictó especula entre retirarlas (un escándalo y un atentado contra la confianza mutua en que se basa este instrumento de cooperación judicial), cambiar sobre la marcha las acusaciones (una demostración de la “solidez” con las que están construidas) o procesar a Montoro por no aplaudirle otra fabulación, la supuesta malversación de fondos que constituye ahora su máxima esperanza para conseguir la extradición del presidente catalán.

Somos testigos de la enorme preocupación que el problema despierta en Bruselas. Impedir un debate más de los abiertos en Europa sobre soberanía e identidad va contra la lógica, la historia y la voluntad de las personas. Por El presidente francés Emmanuel Macron no apoyó la solución penal para este problema. La pregunta que se le formuló al respecto en el último pleno del parlamento, perseguía una respuesta en esa línea. Pero Macron estuvo a la altura del proyecto renovador y europeísta que patrocina. Así alabó la diversidad y explicó que el contenido de la soberanía estatal clásica está cambiando. “Ésta, dijo, no tiene por qué fragmentarse hasta que los ciudadanos decidan otra cosa”. Ayer me moleste en mirar el resumen de prensa que nos suministra el servicio de comunicación del Parlamento y repasé las escasísimas referencias que recogía la prensa estatal en referencia a este concreto asunto. Imagino que si Macron hubiese aplaudido encarcelamientos y represión el titular hubiese abierto las portadas de todos los diarios, hasta la del que hizo el ridículo el dos de octubre, con toda la prensa internacional clamando contra la violencia policial titulando “El gobierno impide (votaron dos más de dos millones de personas) por la fuerza (eso si) el referéndum ilegal”.

Como Macron no aplaudió este tipo de solución, pregunta y respuesta se citaban solo de pasada en algunos lugares y, no os lo vais a creer, en todos ellos estaba desaparecida, como si jamás se hubiese pronunciado, el “fin de la cita” que diría Mariano Rajoy. En todas las crónicas desaparecía esa alusión a la voluntad de la ciudadanía, que no están las cosas en la piel de toro para dar aire a los independentistas…  Pero la omisión no puede ocultar que lo dicho por Macron es la médula del proceso de construcción europea que requiere adhesiones voluntarias no unidades forzadas. Este principio remite a un método opuesto al utilizado por el estado en Cataluña. Obliga a reconocer al otro, negociar, innovar, arriesgar, preguntar a la gente y democráticamente, decidir. Una fórmula en la que una inmensa mayoría de la sociedad catalana, en eso si, coincide. Una base para el acuerdo.

Por eso he concluido apostando por recuperar para la política el liderazgo, capacidad de innovación y arrojo de Robert Schumann cuando planteó la idea de compartir la gestión del carbón y el acero entre estados que acababan de enfrentarse en una guerra. He recordado que aquella propuesta que no cabía en ninguna constitución, que era revolucionaria, no produjo prohibiciones ni procesamientos sino paz y concordia. Entre esa forma de entender la política y poner la ley y el derecho al servicio de las personas y la sacralización de conceptos decimonónicos que paraliza cualquier solución al conflicto catalán hay una distancia sideral. La que separa a Beethoven, de Millán Astray. El primero, es el autor del Himno de Europa. El segundo fue el fundador de la Legión que tiene como himno el “novios de la muerte“ ese que cantaban con arrobo y entusiasmo varios ministros entre ellos titulares de carteras tan significativas para la convivencia como los de Educación, Justicia o Interior.

Esta mañana he estado en Barcelona, formo parte de esta plataforma, porque en Europa somos más quienes preferimos el arrojo de Schuman, el liderazgo de Helmut Kohl, a la politiquilla del sondeo y el corto plazo que juega con la convivencia por conseguir un puñado de votos. Entre el golpista Millán Astray y Beethoven Europa elige, sin duda, al segundo. Nuestra misión es recordarlo todos los días y propiciar que la salida de este conflicto sea leal compañera de la alegría en vez de estéril novia de la muerte.

 

 

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Comentarios (3)

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  1. Io dice:

    El cumplimiento de la ley no es negociable ni en España, ni en ningún otro Estado de Derecho.

    Por eso, no entiendo ni adecuada, ni respetable, la tarea que acometen ese grupo de eurodiputados a los que usted se refiere, mi señora eurodiputada.

    Tengo la impresión de que también usted y ese grupo aprovecharían mejor su tiempo y nuestros impuestos leyendo y reflexionando sobre el trabajo de Mikel Arteta del enlace.

    Y es que, sostengo que seria higiénico que muchos secesionistas dedicaran un tiempo a leer a meditar, a comprender y a objetar sobre ese trabajo de hace unos años, titulado ” Por que es antidemocratica la sedición”

    https://revistas.ucm.es/index.php/RESF/article/download/48444/45287

  2. Guillermo Miguel Perez dice:

    Tiene gracia que la eurodiputada de un partido racista y colaborador de la ETA pretenda difamar al Fundador de La Legión Española. Qué tal Izaskun si contribuyes a esclarecer los 400 asesinatos de la ETA sin condena penal? Qué tal Izaskun si dejas de traicionar a tu Patria y a la de tus antepasados que es España? Conoces la Historia de los Hermanos Maderal Oleaga? A qué no? Porque eso sí que es timbre de gloria para Vascongadas y una deslenguada contumaz como tú.

  3. Cesar dice:

    Señor Miguel Pérez, Tiene gracia que un ignorante como usted (lo demuestra por el tono y contenido de su comentario) hable de racismo. Enterese por favor de a quien se rinde homenaje a la entrada del Senado de españa (un esclavista, la versión más acabada de racismo supremacista que cabe encontrar en el comportamiento humano) y luego si le queda aún alguna neurona pongase a pensar o simplemente, lea un poco: o de cualquiera de los “padres de la patria española” de finales del siglo XIX y principios del XX.

    Lo de colaborador de ETA es otra infamia que no require ni necesita m¡as comentario que insistir en su propia ignorancia y estupidez. Enterese, por ejemplo, de qui¡en convoc¡o la primera manifestación contra ETA que se celebró en España, o atrevase a preguntar quién ha sido la persona a la que más veces ha intentado asesinar ETA y probablemente tras averiguarlo este en condiciones de dejar de escribir majaderías.

    Finalmente y por si no lo tiene claro Millan Astray fue un auténtico fascista y un criminal que debi¡o ser condenado por crímenes de lesa humanidad. Difamar a semejante personaje sería sostener lo contrario.

    Finalmente quienes exigimos verdad, justicia y reparaci¡on para TODAS LAS VICTIMAS DEL TERRORISMO, estamos esperando como agua de mayo que quienes organizaron el GAL y quienes asesinaron en su nombre contribuyan a esclarecer los asesinatos que, se acuerdo con sentencias judiciales firmas se cometieron al amparo y bajo la protección de los aparatos del estado. Y, por supuesto, coincidimos con las naciones Unidas en la apreciación de que la aplicacíón en España de la ley de amnistía a autores de cr¡imenes de lesa humanidad que no han sido juzgados es una ley encubierta de punto final contraria a la legalidad internacional.

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