EL FUTURO DE UN SUEÑO: CUIDAR A LAS PERSONAS

| 18 diciembre 2016 | Responder

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Ayer tome parte en Madrid, en la sede de la Biblioteca Nacional, en un acto destinado a presentar el libro “El futuro de un sueño, Europa 2056”, una obra coral que mediante entrevistas, artículos y otra aportaciones, hace una prospección sobre cómo será europa dentro de 30 años. La iniciativa es de la Oficina de Información en España del Parlamento Europeo que dirige María Andrés que dió un ejemplo de sensibilidad y justicia citando en la clausura del acto a las personas de su oficina, Carmen de Vicente y  Alejandro Moreno, que entre bambalinas han hecho posible la edición, muy cuidada del libro.

Aqui os dejo dos visiones que tratan de reproducir la dinámica del libro. La experiencia del Presidente del Parlamento Europeo entre los años 97 y 99, José María Gil Robles y la visión juvenil, actual, pegada a la tierra, al lenguaje de los jóvenes de hoy de Adriana Maldonado . La joven de Iruña participó en su condición de promotora de la red “Con copia a Europa” que habla con los jovenes sobre la Unión en su medio, con sus expresiones, desde su sensibilidad.

 

En este libro, más de 50 artículos, ensayos y viñetas recorren los treinta años que han pasado desde que España entró en la UE hasta hoy y proponen algunas visiones sobre lo que ocurrirá dentro de 30. En las aportaciones de todos, una anhelo: que salga bien. Porque todos coinciden en que ninguno de los estados miembros, en solitario, puede hacer nada para enfrentar los problemas globales que hay que superar para volver a la senda del progreso, de la prosperidad y en especial de la redistribución de la riqueza: la Europa social.

Esa es para mi la idea fuerza principal. Si Europa quiere ser útil, tiene que proponer soluciones a los problemas de la gente. Y los más acuciantes, los que percibe cada uno no son solo el riesgo de que la quiebra de una entidad sistémica desame todo el sistema financiero sino encontrar trabajo, un trabajo digno del que poder vivir, y poder hacerlo en paz y seguridad. Se trata, como dijo un día con gran acierto el Lehendakari Urkullu de que, una vez que Europa se ha acreditado como experta en rescatar bancos, empiece a dedicarse a rescatar personas, en salvarlas de la crisis, de la marginación, de la quiebra social.

Es fue el sentido de mi intervención, que podéis bajaros entera desde aquí. Traté de hacer política desde el corazón, y esa brota casi siempre en mi lengua materna. Así que me vino directamente del corazón a la cabeza un eslogan: “Atzokoanfinkatuz, gaurbiharkoabultzatu” con el que quise insistir en la idea de que el liderazgo que debe construir esa mejor Europa que necesitamos necesita de los valores de los para fundadores. Por supuesto tuve un recuerdo para nuestra temprana trayectoria europeísta que suele sorprender a quienes creen, cuando oyen “Partido nacionalista vasco” que estamos anclados en los dogmas del nacionalismo que profesan los clásicos estados nación y exacerban los populismo más al uso actualmente en Europa.

José María Gil Robles se centro, lógicamente en el balance, no sólo de esos años sino de los sesentas transcurridos desde la firma del tratado de Roma. Sin embargo insistió en que Europa sigue siendo una tarea de futuro para seguir produciendo dos virtudes: Paz y prosperidad.Como buen presidente se ajusto a los cinco minutos que le dieron para hablar y recordó los valores de los padres fundadores y la necesidad de hacerlos realidad a día de hoy con más modelo social.

Ramón Jauregui hizo la intervención del hoy. Pronostico que lospopulismos son flor de un día y también descartó que el Brexit vaya a hacer caer otras fichas de dominó. La negociación con el Reino unido para el Brexit es, desde su perspectiva el estímulo para reformular institucionalmente una Eurpa que tiene que volver a la senda de lo social.

La crisis de la inmigración ocupó también buena parte de su intervención. Una defensa cerrada del tratado de Schengen y el final de las fronteras es la primera receta para hacer frente a una crisis que cree que debería obligarnos a acoger al menos 500.000 refugiados al año. Ello requiere fortalecer los mecanismos de control de fronteras y repensar y mejora nuestras relaciones con lo países de origen.Finalmente tuvo palabras también para el rearme del modelo social, la necesidad de recuperar cohesión y valores para esa sociedad justa que hizo que Europa fuese ejemplo mundial de distribución de la riqueza. Solo así se combate la desigualdad que nos ha traído la globalización.

Miguel Ángel Benedicto uno de los autores de libro recalcó la diversidad generacional, cultural ypolítica que compone el libro y recomendó varios artículos de los que aparecen en el libro, entre ellos el del alcalde de Malinas Bart Somers sobre como integrar y combatir la radicalización. Tuve ocasión de escucharle en Bruselas en un hearing sobre este problema y explicar cómo y porqué ninguno de los muchísimos inmigrantes musulmanes ue viven en su ciudad se había alistado en las filas del radicalismo. A menos de diez minutos de tren, la imponente amberes ha enviado a más de cien.

Benedicto insistió en recetas muy parecidas a las que yo misma acababa de exponer. Igualmente recomendó el artículo de Javier Morales y el de Florentino Mortero sobre Rusia y Turquía, los vecinos especiales. Hace falta, concluyó, un nueva narrativa, una identidad europea, un sentimiento de pertenencia que es más que la economía o la defensa. Debemos sentirnos europeos y necesitamos una narrativa que nos una.

Xavier Vidal Folch contó su idea del transito entre la Europa gestora, la efectiva y la afectiva. “El sueño de mi quinta, decía, fue salir de un pozo, mirar la vida con los ojos abiertos y respirando libertad” No hemos perdido el sueño, hay que recuperarlo, transformarlo, recordar en que la clave es mejorar a vida de la gente. La clave es recuperar los equilibrios. El fundamental la cohesión. En una situación de desigualdad creciente es imposible recuperar a complicidad. La clave es construir complicidades mínimas. La Europa de las personas.

El acto lo cerró Adriana Maldonado, promotora de “Con Copia a Europa” que recordó que para quienes han nacido en ella Europa no es la historia de una evolución, de una mejora. La libertad, Erasmus, la Europa sin fronteras, las telecomunicaciones, estaban ahí. Avanzar, adaptarse a lo que hoy ocurre, sentir que Europa contribuya a la solución es, para Adriana también la clave.

En el coloquio salieron muchos temas, como la crisis de Ucrania y Rusia y el papel de Europa en ella, y también aparecieron oradores imprevistos como el comisario Almunia o el ex presidente del Parlamento Europeo Josep Borrell, cuya intervención resulto ser una acabada síntesis ordenada y metódica de lo que habíamos intentado decir los demás.

Joaquín Almunia se acercó al diálogo recordado que mientras no estábamos en Europa esta fue para nosotros una utopia. Cuando ingresamos, además de beneficiarnos mucho de sus ventajas comenzamos también a percibir sus problemas, sus defectos. los errores y los problemas. El error en que no podemos caer, dijo “es creer que lo que no puede encontrar solución en la UE se resolver volviendo a nuestros pequeños estados nacionales. .Los problemas de la UE se resuelven con más Europa. Eso necesita, dimensión social y cuidar las formas democráticas”.

La clausura corrió a cargo de Josep Borrell, otro presidente del Parlamento Europeo que insistió en que el regreso al estado nación no es una solución sino cantera de conflictos entre países. Borrell recordó que la UE es un invento del siglo pasado para resolver problemas entre nosotros. Es está conseguido. Pero en el siglo que estamos el origen de los problemas es global. Por eso hay que hacer cosas distintas aunque desde los mismos valores. Y desde luego hay que cambiar nuestra visión sobre nosotros mismos porque algunos de los problemas nacen de unas cifras que explican el slogan de lo que ahora somos y deberíamos dejar de ser.

Borrell dijo que somos solo el 6% de la población mundial, tenemos doble de la edad media de las regiones del mundo que nos rodean e importamos el 80% de la energía. Ser pocos, viejos y dependientes no es la mejor etiqueta de presentación para un futuro que hay que empezar cambiando desde ahí.

En definitiva un acto que creo que acreditó que todos tenemos claro que necesitamos más y mejor europa. Hace falta ahora encontrar el liderazgo que nos devuelve a la senda de humanismo social que permitió arrancar un proyecto que siempre supimos que sería complejo. Que crece a base de crisis, pero que debería alcanzar, de una vez, velocidad de crucero a base de altura de miras y una mirada más a largo plazo que la que ata a cuyos de nuestrospolíticos a su particular cuenta de explotación: el electoralismo más barato.

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