REFLEXIONES SOBRE EUROPA Y SU IMAGEN

La imagen de Europa y de las instituciones europeas no pasa por sus mejores momentos. Ya hemos hablado bastante sobre ello aquí. Es verdad que no están los tiempos para líricas y que cada noticia que llega de Bruselas suele afectar a los sismógrafos. Pero no es menos verdad que las opiniones públicas de los estados miembros no reciben por los medios convencionales ni el 15% de lo que se hace aquí.

Para reflexionar en conjunto sobre esa situación tanto europarlamentarios como periodistas la oficina española del parlamento europeo con vistas a las próximas elecciones para renovar la eurocámara trajo esta semana aquí a un grupo de quince periodistas, verdaderos primeros espadas del panorama mediático español. A mi me tocó participar en un panel con otros colegas especialmente centrado en analizar las expectativas de cara a los próximos comicios y escuche sus aportaciones y di mi opinión. Aproveché además para invertir papeles una vez más (y esta semana van dos o tres veces) y ser yo esta ves la que preguntase a los y las periodistas. En el vídeo que habéis podido ver al comienzo de esta crónica tener las opiniones, por orden de aparición de una habitual en los pasillos de la eurocámara como es Clara Rivero que lleva años haciendo información europea en TV1 desde la dirección de “Europa abierta” , Pedro García Poyatos, Redactor de Internacional en la razón y blogger,  Ignacio Segurado, responsable de política internacional en 20 Minutos y Montserrat Domínguez que es la editora de la versión en castellano del Huffington Post .

Cada uno de los asistentes al encuentro sacó sus propias conclusiones. Yo me quedo con las peticiones de autocrítica y me las aplico, porque a veces vamos tan deprisa y tenemos tan poco tiempo que no dedicamos lo suficiente a explicar en qué andamos. Tampoco nos ayuda la jerga que se utiliza aquí. Si habéis leído la crónica que he subido esta mañana sobre el informe de interoperabilidad, llena de palabras como intermodalidad, trílogo y extrañas siglas veréis el esfuerzo que hace falta para traducir el intringulis de un asunto tan importante a lenguaje convencional.

Pero si me sorprendió como se pasó de puntillas sobre una evidencia que no es cómoda y que debería servir para explicar mejor lo que ocurre y de paso clarificar el bagaje con el que cada cual se presenta a las próximas elecciones. En primer lugar las instituciones europeas están tomando ahora decisiones que debieron tomarse hace mucho tiempo. Pero los estados europeos no han querido hasta verse con el agua al cuello admitir que una región con moneda única o tiene una gobernanza económica y una supervisión financiera únicas o puede acabar, como el rosario de la Aurora, especialmente si utilizando el célebre “hoy por tí” “mañana por mí” los miembros del club se dedican a hacerse trampas al solitario y no reconocer la realidad. Solo así se explica que el déficit griego haya llegado hasta donde está sin avisos anteriores y medidas más tempranas que hubiesen ahorrado muchos disgustos. Pero claro, no en vano Francia y Alemania no cumplían los criterios de convergencia cuando se puso en marcha la moneda única y no era cosa de meter el dedo en el ojo a los fundadores del club.

La segunda cuestión es que la inmensa mayoría de las decisiones que han llevado a muchos estados a la situación en que se encuentran las tomaron sus gobernantes. En el caso español es evidente que equivocaron de medio a medio el modelo de desarrollo. Se optó por la construcción, la especulación, el sector servicios o el turismo y apenas se dio importancia a la política industrial. Os dejo por aquí por su interés esta entrevista que hace unos meses concedió el ex presidente de Confebask Miguel Lazpiur. Unamos a ello que algunos de esos sectores, particularmente el inmobiliario, son verdaderas incubadoras de corrupción. Si sumamos a ese caldo de cultivo la conexión de las instituciones más corruptas con el sistema financiero a través de las antiguas cajas de ahorros nos sale el dibujo que tenemos ahora: seis millones de parados, un déficit brutal y lo que es peor la necesidad urgente de hacer en diez años los trabajos en favor de la economía real que no se han hecho en treinta.

Todo esto no es culpa de la Unión y explicarlo serviría para que se entiendan mejor algunas medidas de las que se toman aquí. Yo no comparto muchas. Me parece que en esta situación y vista la situación económico global, hay que corregir el déficit pero sin una asunción solidaria de la deuda generado por un negocio en el que ha participado toda la banca europea y una apuesta profunda y controlada por un sector productivo que tenga más argumentos para competir que el precio de la mano de obra, no vamos a ninguna parte. Lo mismo cabe decir de la tasa Tobin para que el presupuesto europeo no dependa de los estados, sea mucho más que el 1% de PIB y tenga otra posición institucional respecto al Consejo, el verdadero nudo gordiano que hay que desatascar si de verdad creemos en el proyecto europeo.

Se me ocurrió después hablar de alguna evidencia, como que, en el seno de la propia España ha habido quienes, como Euskadi han hecho otro tipo de políticas, desde la autonomía financiera que nos proporciona el Concierto Económico y han obtenido otros resultados.  Muchos analistas hablan despectivamente del “cuponazo” para referirse a la ley quinquenal que resume el balance de nuestras relaciones financieras  con el estado. Pero no cuentan que en 1981 cuando recuperamos el concierto aquello era el “cuponcito” como corresponde al sistema fiscal de un país que, como el nuestro estaba en la quiebra. Ha habido que trabajar mucho para hacerlo progresar hasta donde esta y ha hecho falta que terminase la violencia para que además se reconozca. Les cite y coloco aquí por si acaso, algunos ejemplos:

En fin que nosotros aspiramos a representar esa tercera vía, la de la Europa de la gente que quiere seguir viviendo en una zona del mundo que tiene como seña de identidad un modelo social ejemplar que no podemos desmantelar. Ya he citado muchas veces esta idea: se trata de que cualquiera que se asome a este mercado de casi 300 millones de personas sepa que debe trabajar como nosotros. El modelo no es China. No tenemos que trabajar como chinos. Son los chinos los que deben trabajar como nosotros, con derechos, reglamentación medioambiental, etc. Creemos que ese es un buen discurso para combatir a los euroescépticos, a los populistas y a los nostálgicos que vivían mucho más cómodos cuando eran los de casa y solo los de casa los que les miraban las cuentas.

Una pena no haber tenido más tiempo para profundizar en algunas prometedoras conversaciones bilaterales.

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