EUSKADI-BASQUE COUNTRY = TENEMOS FUTURO

Ayer tuve ocasión de explicar en el pleno lo que muchas compañeras y compañeros parlamentarios me habían preguntado toda la semana. Porqué creo que las formaciones abertzales y más en concreto el PNV ganó las elecciones vascas, cómo vemos el encaje de nuestra realidad en Europa y que puede pasar en el futuro. Traté de responder utilizando un turno que de intervenciones de un minuto para tratar termas de importancia política que no es nada fácil de conseguir. Y aproveché para decir que los resultados electorales del domingo acreditan que vascas y vascos apuesta por integrar en Europa la marca Euskadi-Basque Country y lo que significa: una sociedad solidaria que progresa con un modelo de desarrollo económico con desarrollo social, en paz y con una convivencia normalizada.  Pero pedí más. Les dije a los miembros de la eurocámara y a algún comisario que andaba aún por allí (esta vez las intervenciones empezaron a las 10 de la noche, que sería muy bueno que las Instituciones Europeas se aplicaran a reconocer y amparar desde Europa nuestra identidad, nuestras instituciones y aspiraciones de autogobierno. Eso creo que es escuchar a la ciudadanía y contribuirá a fortalecer la democracia en Europa.

 

 

Por mucho que he buscado y rebuscado no he leído en los grandes medios españoles, ni escuchado, ni visto un solo análisis que vaya un poco más alla para explicar la debacle de unos y el triunfo de otros, en este caso el PNV en las elecciones del domingo. Así que ayer opté por recordar  que el País Vasco tiene un modelo de desarrollo que configura junto a sus singularidades culturales y sociales una marca país: Euskadi-Basque Country. Ya me habéis leído muchas veces aquí que pienso que la base fáctica de nuestra identidad hoy, es nuestra viabilidad como País. Somos serios. Hemos sabido transformar nuestro tejido productivo y darle la vuelta a la ruina que recibimos y nuestro progreso ha sido evidente. El otro día os pegaba aquí la valoración del presidente de nuestro grupo. Ha sido el trabajo y compromiso de la sociedad vasca y las políticas propias de apoyo a la economía real lideradas desde nuestras instituciones por el Partido Nacionalista Vasco, las que  han consolidado una identidad que se va a percibir completa sin el terrorismo de ETA y con la paz y la normalización.

 

 Y que en España conocen perfectamente. Creo que falta un poco de generosidad o sobra un poco de soberbia entre quienes se resisten a reconocer que, como ponía Deia el lunes en su primera página.

deia

Euskadi ha confiado en el PNV porque cree, para empezar, que gestiona bien los recursos públicos, que se compromete con la gente y que se cree de verdad que su primer objetivo es el bienestar de las personas que es por donde comienza todo lo demás. No os preocupéis que eso, por mucho que lo busquéis no lo encontraréis entre los argumentos que manejan los centenares de sesudos analistas que se devanan los sesos tratando de buscar una explicación a la catástrofe «constitucionalista». Son incapaces de reconocer que las y los políticos que retrataban como aldeanos ignorantes encerrados en si mismos, han convertido una ruina industrial en un país que ha multiplicado por 10 si PIB en treinta años y que ha pasado de disponer del 70% al 130% de la renta media europea y que además ha repartido bien esa prosperidad, con criterios más sociales y de izquierdas que los aplicados por las autodenominadas «fuerzas progresistas».

 

Así que para el futuro no nos queda otra que persistir en esta línea. Vamos a tener que buscar acuerdos con todos para combatir la crisis. Atendiendo a nuestra experiencia eso necesita un liderazgo claro y un gran nivel de acuerdo para volver al equilibrio presupuestario y al apoyo a la industria, al empleo, a la innovación, a la competitividad y la internacionalización sin olvidar a quienes más sufren, porque no hay desarrollo económico sin desarrollo humano. En definitiva queremos aportar a Europa lo que pueda ser útil de nuestra modesta experiencia, pero también queremos reconocimiento y amparo para nuestras instituciones y aspiraciones de autogobierno. Vascas y vascos han apostado este domingo con sus votos por conservar estas señas de identidad e integrarlas en Europa.

 

Me alegro de haber hecho ayer este discurso porque el debate ha continuado esta mañana  en el intergrupo de Minorías del Parlamento europeo que albergaba una comparecencia para explicar la actual situación en Cataluña. Las cosas que me han llamado más la atención han sido:

 

Había mucha expectación. Mucha gente. Prácticamente todas las nacionalidades sin estado que hay en Europa estaban allí y eurodiputados de muchos estados miembro expectantes ante lo que está ocurriendo en una región como Cataluña que sería, de independizarse un estado medio de los que hay en la UE y su décima economía. Lo que no había era eurodiputados españoles. Que gran oportunidad perdida para defender su modelo de país, para explicar qué ofrecen a países como Cataluña y Euskadi para mantenerse unidos. Porque lo que han percibido todos los asistentes es que solo ofrecen autoridad, una legislación absolutamente desfasada y restrictiva para enfrentar este tipo de situaciones y amenazas, cataclismos y declaraciones grandilocuentes. Argumentos, un modelo atractivo, un reconocimiento de las posiciones del otro, ¿un mínimo ejercicio de empatía?: no. La gente se preguntaba ¿Dónde están?

 

Ha quedado claro que es absolutamente falso que ante un proceso de secesión el nuevo estado deje de ser miembro de la UE. Al revés, la puesta en marcha definitiva y seriamente de este debate va a generar una solución legal para este tipo de situaciones. Lo más razonable es que esta solución se incline por apostar por el diálogo y la democracia para dirimir estos conflictos y que respete los derechos fundamentales de las personas por encima de los intereses de los estados que no dejan de ser creaciones coyunturales.

 

Este debate se ha retrasado aquí por culpa de la violencia de ETA. El proceso que está viviendo Cataluña hoy lo vivimos en Euskadi. He tenido ocasión de recordar en el debate el portazo en el congreso a nuestra propuesta de reforma del Estatuto, la suspensión de la consulta por el Constitucional, el procesamiento de Ibarretxe, la condena del Presidente y la Mesa del Parlamento en mi opinión sin fundamento jurídico alguno. Todo esto llegó hasta aquí, pero no fue objeto de debate y reflexión ni generó la simpatía que percibes hacia la causa catalana. En Euskadi la violencia contaminaba todo el debate. Del mismo modo la pujante realidad económica de Euskadi, a la que tanto ha perjudicado la violencia también,  era invisible. Los responsables de practicar la violencia, apoyarla o callar ante ella son éticamente responsables de un gravísimo error, del dolor gratuito de las víctimas y de todas y todos los que nos sentimos antes que nada seres humanos. Pero además son responsables de esterilizar la causa política que teóricamente decían apoyar.

 

La viabilidad económica, alcanzar seriedad y solvencia, ser, en definitiva un entorno serio para montar negocios y en consecuencia acoger prosperidad es otro de los factores críticos en este debate. España en ese terreno tiene graves problemas que resolver. La legislación y el modelo energético, por ejemplo, es bastante volátil. El sector financiero poco transparente y en este momento sin asomo de aportar crédito al sistema productivo. Las administraciones son malas pagadoras. La educación, la que más fracaso escolar registra en Europa. La seguridad jurídica de algunas inversiones, débil. La legislación laboral, única en Europa y el paro del 27%. Hay graves problemas de corrupción de los que no se habla porque los dos grandes viven cómodos en ese modelo y tienen, cada uno su Gürtel. En las Instituciones Europeas sorprende, por ejemplo, que nadie se pregunte por la procedencia de los 1.800 millones de euros que según publican las revistas que se dedican a catalogar millonarios, tiene el Rey de España.   En fin son condiciones que aparecen en los últimos informes de la UE y que lastran las posibilidades de competitividad y de progreso. Las economías dinámicas y más competitivas huyen de ese tipo de escenarios.

 

Por eso lo que está ocurriendo en Cataluña va a desencadenar definitivamente un debate que va a alumbrar soluciones estructurales y estimular muchos análisis. En ese debate, de una u otra manera nos vemos ya implicados Cataluña,  Euskadi, Escocia, Flandes y algunos agentes inesperados. La región italiana del Véneto y Venecia recordando su condición de ciudad estado, también. Afortunadamente, en nuestro caso, ninguna de nuestras legítimas posiciones políticas volverá a contaminarse por la absurda tragedia de un asesinato.

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Comentarios (1)

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  1. Gotzon dice:

    muy interesante

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