FIRMEZA Y PRUDENCIA PARA EVITAR EL DESASTRE

 

Hoy mi grupo parlamentario me ha encargado representarle en las negociaciones que hemos entablado en el Parlamento europeo para redactar una resolución común sobre la expropiación de las acciones que tiene REPSOL en la compañía argentina YPF. El asunto es preocupante y peliagudo, por la unilateralidad con que ha funcionado Argentina y lo claramente ilegal, desde la perspectiva del Derecho Internacional Público y Privado que es esta medida.

 

La expropiación, se produce además en un momento particularmente delicado para las relaciones entre la unión Europea y Mercosur, que es una especie de comunidad económica de los estados australes de América. En estos meses se está negociando un acuerdo de asociación entre ambas áreas económicas. En este embate nos jugamos mucho ambos. Por eso la decisión argentina es particularmente inoportuna.

 

Por eso he manifestado hoy nuestro total desacuerdo con la expropiación que ha afectado a los accionistas europeos de la empresa YPF en argentina por tres razones: es una vulneración de la legislación internacional; es una decisión que abunda en un proteccionismo mal entendido e ineficiente para propiciar el desarrollo; Finalmente produce una enorme inseguridad jurídica a todos los operadores europeos que están invirtiendo y colaborando con el desarrollo de la república Argentina.

 

A mi me preocupa mucho además el proceso que ha conducido a la expropiación, una campaña de desprestigio sufrida por YPF para rebajar artificialmente su valor bursatil y tratar de justificar y abaratar esta operación. Mirando adelante me inquietan además las repercusiones que esta decisión va a tener en Europa sobre las empresas que tienen relaciones societarias con REPSOL y el futuro que puede aguardar a otras empresas europeas posicionadas en Argentina en sectores estratégicos.

 

Por estas razones queremos conseguir que las autoridades argentinas reconsideren su decisión. Por eso la resolución que he estado negociando esta mediodía durante más de dos horas con el resto de los grupos del parlamento europeo rechaza y condena enérgicamente lo sucedido. Además anima a movilizar todos los recursos disponibles para defender los intereses comunitarios y hace un llamamiento para que se retome el diálogo. Lo espero, por el bien de la unión, de las y los argentinos y de la credibilidad y prestigio internacional de Argentina.

 

 Lo deseo para que esta decisión no obstaculice la negociación de los acuerdos  en curso entre nuestra Unión y Mercosur, fundamentales para ambas partes. Estamos negociando para alcanzar un acuerdo de asociación que, como todos los que suscribe la Unión Europea, tiene tres pilares y se proyectará sobre las relaciones políticas, comerciales y la política de desarrollo.  Por ello espero que las autoridades europeas agoten todos los recursos diplomáticos y económicos de que disponen para animar este cambio de actitud.

 

La negociación me ha impedido asistir a un debate en el que quería participar. Una intervención de Barroso y Mario Draghi (presidente del banco central europeo) sobre la crisis, en el que se ha empezado a hablar en serio de la posibilidad de sindicar la deuda de los países con más problemas que viven acosados por los mercados.

 

Yo quería plantearle dos preguntas. Yo creo que los recortes para corregir el déficit no deben afectar a la innovación ni a la educación. El caso de España es especialmente preocupante en este sentido porque solo podrá pagar su deuda si transforma su estructura económica y mejora su productividad y competitividad. Sin ellas no puede crecer y generar empleo y sin empleo no hay futuro.

 

España, en consecuencia necesita economía productiva. Sin gastar en innovación no la tendrá y ese recorte puede arrastrar a países como el nuestro que hasta ahora innovaban. Además otros estados miembros se van a beneficiar de esa situación. ¿No debería Europa detener este círculo vicioso?

 

También quería llamar la atención del presidente de la comisión sobre lo que nos ocurre en el País Vasco. Somos fiscalmente autónomos. No tenemos el déficit español. Tenemos una economía sana, competitiva e internacionalizada. Hemos crecido gracias a un modelo autóctono de desarrollo pese a la amenaza del terrorismo. Encima hemos tenido que soportar el boicot activo de los gobiernos españoles de turno ( fuesen del PP o del PSOE) que no querían que las instituciones internacionales conociesen ese ejemplo de éxito. No en vano estaba liderado por un partido, como el PNV que unos y otros presentaban como filoterrorista en todos los lugares en los que podían.

 

Hoy como nación vasca nos castigan dos cosas. La primera la total falta de modelo del gobierno vasco actual, que en materia económica no ha dado una desde que tomó posesión. Mejor dicho: solo ha empeorado nuestra posición relativa incrementando la deuda hasta niveles desconocidos e insoportables sin que semejante esfuerzo haya sustentado gasto productivo alguno. Es lógico. Aqui os dejo, porque me parece increíble, lo que el socio preferente del lehendakari opina del propio Patxi López y me pregunto que hubiese ocurrido si nosotros siquiera hubiésemos sugerido algo así. De hecho hemos asistido más de una vez a increíbles intentos de manipular palabras de dirigentes nacionalistas para construir un castillo en el aire que, a la vista de la falsedad en que se asentaba, se derrumbó como un suflé en pocos minutos. ¿Os acordáis de esto?

 

Pero además soportamos una prima de riesgo a 420 puntos básicos y una marca país con la que tenemos entre poco y nada que ver. En Europa me voya a empeñar porque consideren esta realidad de algún modo. Si no lo hacen, crecerán lo que aquí llaman “tensiones territoriales” y hasta comunidades “no nacionalistas” empiezan a pedir la vez.

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